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El Juglar Perdido

 

Él se arrodilló ante el viejo cauce del nuevo río. Sus cabellos penetraron las profundidades de la tierra hasta alcanzar, por un lado a la montaña, y por el otro, al mar.

Las lágrimas salían por todas partes de su cuerpo recuperando las plantas secas, los animales perdidos y los hogares vacíos.

Su pecho fertilizaba la tierra. Una ola que jugaba con el viento se unió a su fuerza llenando de vida todo el ambiente. De la montaña corrió un suspiro que conmovió al cielo. Un perro llegó hasta él, lamió su espalda, sus brazos y sus pies.

Entonces, se levantó, escuchó la voz del mundo entero, sintió el olor fresco de las nuevas plantas,

y un colibrí que bajó del sol, mientras lo recibía con la armonía de sus alas, le habló al oído por todos los presentes. Así él extendió nuevamente su mirada descubriendo el verdadero motivo de su

inspiración.

 

A Ulises Martínez, María Fernanda Medina y Malalito, que Dios los bendiga en grande, y a todos aquellos que libremente decidieron dejarse llevar por las corrientes de los ríos y desembocar para siempre en el Mar de la Vida pues sus corazones eran demasiado grandes para que les permitiéramos ocupar tan poquito espacio en nuestras mundos.

Y, en cuanto a ti, doña muerte, anciana del final de los tiempos, ya no me impresionas, sólo eres más de lo mismo...

 

 
 
El Juglar Perdido
DICEN QUE CAE LA LLUVIA
 

 

 

 

 
 

Me pediste que me quedara y cantara:
“Dicen que cae la lluvia”,
que cuando el río suena
 busco noticias tuyas…

La lluvia viene cayendo,
dicen que cae la lluvia,
que cuando el río suena
verte mata la angustia

CORO

¡Lluvia! que viene de lejos
 ¡Lluvia que viene cansá!
Tráeme noticias de mi amada felicidad
¡Lluvia que viene cansá!
Que llueva, llueva, la virgen de la cueva se fue hoy
¡Lluvia que viene cansá!
Lluvia mansa para un pueblo bravo
¡Lluvia que viene cansá!
Calma a la ondina, que todo vuelva a empezar

La lluvia viene cayendo,
dicen que cae la lluvia,
que cuando el río vuelva a sonar
más nunca a aquel niño asusta.

Me pediste que me quedara y cantara:
“Dicen que cae la lluvia”,
pues solo no valgo nada y contigo...

...ya escampa.